La primera carrera de automóviles

Es el 28 de abril de 1887 cuando se organiza la primera carrera reservada a los novísimos vehículos autopropulsados. Este tipo de vehículos se encuentran en su etapa prehistórica, pero el afán competitivo humano quería ya comprobar cuál de los carruajes sin caballos construidos hasta la época era el más veloz.

Fue un periodista, Paul Faussier, director del semanario “Le Vélocipède”, el encargado de llevar a cabo esta prueba a disputarse en París. Estableció un recorrido entre Le Pont de Neuilly y Bois de Boulogne, y regreso, para un total de 31,8 km. Pero para que se pueda hablar de competencia es necesaria la presencia de, al menos, dos participantes. Y es aquí donde Faussier pecó de optimismo: el día 28, frente a la multitud que se apretujaba frente al Quai de la Seine, sólo se presentó un competidor. Georges Bouton, copropietario de la fábrica De Dion et Bouton, llegó acompañado por su mecánico a bordo de un triciclo de vapor construido en sus establecimientos. El vehículo pesaba 50 kg y el motor proporcionaba 1 caballo de potencia…

De Dion-Bouton

George Bouton a los mandos de su triciclo de vapor

A falta de adversarios, Bouton compitió contra… el reloj. Según un espectador de la prueba, Bouton empleó una hora y catorce minutos en ir y volver, lo que establece una media de 15,470 km/h. El mismo cronometrador improvisado asegura que Bouton recorrió el último kilómetro del tramo ¡a 60 km/h!

Un cronista de la época escribió: “los extrañados espectadores, prudentemente situados sobre las aceras, se maravillaban de la velocidad del ingenio. Un grito de terror se elevó de la muchedumbre cuando el triciclo se acercó rápidamente a la puerta cerrada del Bois de Boulogne, que constituía la meta, sin que el conductor consiguiese disminuir la velocidad. Pero el terror se transformó en estupor admirado cuando, a pocos metros del obstáculo, Bouton, accionó los frenos y el vehículo se paró casi de golpe”.

Pese a la exigua inscripción, la carrera supuso un gran éxito publicitario. En París no se hablaba de otra cosa que no fuese el coche sin caballos De Dion-Bouton lo que alentó las esperanzas de los entusiastas y ayudó a refutar las teorías de los detractores de la locomoción mecánica.

 

Aquí se pueden ver tres fotos del triciclo de Bouton y sus características técnicas.

Fuentes: AutoMundo

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